El muelle de las góndolas es un tributo a los momentos más tranquilos de Venecia, las historias detrás de los viajeros que se detienen al borde de los canales, esperando embarcarse en un paseo en góndola único en la vida. En lugar de centrarme en plazas abarrotadas o monumentos conocidos, me atrajo el simple acto de subir a una góndola, preguntándome sobre el origen de cada persona y las historias que llevarían a casa.
Pintada después de una inmersiva exploración de Venecia de seis días, esta pieza canaliza la misma energía suelta e impresionista que los artistas usaban para retratar la ciudad hace más de 150 años. Mi proceso comenzó con una capa de pintura base abstracta colorida que se abre paso a través de las figuras y los reflejos del agua. Trabajando con una espátula de goma, creé capas expresivas que permiten que el fondo respire en la escena, agregando misterio y movimiento. Gotas, salpicaduras y lunares en la superficie invitan a los espectadores a acercarse, descubriendo nuevos elementos cada vez. El muelle de las góndolas es más que un paisaje urbano. Es una narrativa sobre viajes globales, encuentros fugaces y la maravilla universal que se encuentra en los momentos cotidianos en el extranjero.











