“14 de septiembre de 1901” William McKinleyreflexiona sobre la vida y el legado del 25º presidente de los Estados Unidos, el último veterano de la Guerra Civil en ocupar el cargo. McKinley fue asesinado a tiros por el anarquista Leon Czolgosz y murió ocho días después, un momento que marcó el tercer asesinato de un presidente de los EE. UU. en funciones en poco más de tres décadas. Esta pintura, parte de mi serie Presidentes Asesinados, combina la gravedad histórica con una expresión audaz para examinar un punto de inflexión nacional.
El ataque tuvo lugar en la Exposición Panamericana en Buffalo, Nueva York, y llevó al vicepresidente Theodore Roosevelt a jurar como sucesor de McKinley. Después de este suceso, el Servicio Secreto de los EE. UU. amplió sus funciones para incluir la protección a tiempo completo del presidente, un cambio de política que aún hoy da forma a la seguridad política estadounidense. Transmito el peso de esa historia a través de contrastes sombríos y pinceladas superpuestas, atrayendo al espectador a una historia de interrupción y transición. Es una meditación sobre la vulnerabilidad del poder y el impacto duradero de la violencia en la identidad nacional.










